El cabello de Mia era rebelde y rizado, iba para todos lados. Su risa estallaba como el sol: fuerte, grande y difícil de contener.
Se jaló uno de sus rizos y susurró: "Quizás Dios me hizo mal."
Entonces su mamá abrió la Biblia y leyó las palabras escritas justo para ella...
"¡Gracias por hacerme tan maravillosamente complejo!"SALMOS 139:14 (NTV)
Siempre lo fuiste.
Acompaña la historia de Mia


